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CRISTINA KIRCHNER CASI NO PUEDE DISIMULAR LA SOLEDAD POLÍTICA QUE VIVE…

Cristina Kirchner consiguió, esta semana, un «éxito significativo» cuando el PJ de La Matanza, a través de su presidenta, la vicego-bernadora Verónica Magario, se pronunció a favor de que la justicia electoral oficializara la lista ‘Primero la Patria’ y que la ex presidenta quede entonces como única postulante a la presidencia del PJ, debiendo asumir el 17 de noviembre.
Pero el pronunciamiento de Magario, por contraste, pone en evidencia el silencio de la casi totalidad de las autoridades del PJ en los 24 distritos del país.
Todos saben que CFK «entró por la ventana», evitando ir a las urnas y afrontar una derrota segura.
Ganó «en el escritorio» los papeles para quedarse con el Justicialismo nacional, ya que todo el Justicialismo argentino sabe perfectamente que «el operativo clamor» para que la condenada por la Justicia lidere el partido, es obra casi exclusiva de ‘La Cámpo-ra’ que conduce su propio hijo, Máximo Kirchner, obligando a apoyarla a los inten-dentes y barones del Conurbano que le tienen miedo y pavor a la ‘Emperatriz’.
Mientras, el grueso del peronismo está a la expectativa ya que ninguno dijo «cómo actuarán para el 17 de noviembre», máxime si la ex presidenta convoca a algún «acto de proclamación…».
Obviamente, todos los observadores coinciden en que este cuadro de situación, en principio sería alentador para los planes de Javier Mi-lei, que necesita que Cristina lidere pero sin fuerza a un peronismo dividido, casi acabado.
La aparición de Ricardo Quintela como cabeza de la disidencia, marca «un antes y un después» ante la situación creada, y donde muchos de los simpatizantes del gobernador riojano, se están preparando para «competir el año que viene por fuera del PJ».
Ante la fractura peronista que se profundiza cada vez mas, el interrogante que también crece es si esto puede llevar a la división de los bloques de diputados y senadores de UxP.
Otro acertijo a resolver es si Axel Kicillof conseguirá seguir su juego de «equilibrista» sin que los acontecimientos lo pongan cada vez más lejos del cristinismo.
Como presidente del PJ de Buenos Aires, Máximo Kirchner se prepara para digitar las listas de candidatos y, para no quedar descolocado, Kicillof tiene que impedirselo.
Y también corre otro interrogante, que es que hará Sergio Massa si el peronismo se fragmenta.
El ex ‘presidente plenipotenciario’ de CFK no quiere tener nada que ver con la lucha interna, y hasta circula la versión de que Santiago Caputo habría intentado convencerlo para que se abra y presente listas propias de candidatos el año que viene.
Lo cierto es que Cristina Kirchner no puede disimular la extrema soledad que vive, rodeada apenas de un puñado de aduladores que cobran sueldos gracias a ella.

Verdad e Investigación

Semanario del Nuevo Milenio creado el 23 de diciembre de 1985 por Jorge Tronqui

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