Politiqueando

NUEVOS BLOQUES, POCOS ESPACIOS…

Las distintas notas comunicacionales que van llegando -en plena temporada estival- a la presidenta del hachecedé de Beraza, Andrea Canestro, anuncia lo que avisamos en nuestra última edición de diciembre del ‘24.
Todo indica que el bloque llamado ‘Juntos…’ está mas roto que una copa de vidrio caída desde un primer piso… Hoy por hoy, solo dos edilas del otrora JXC mantienen sus pies en el plato. La principal, Sandra Massimino, sigue dentro del PRO porque, precisamente, es la referente distrital de Jorge Macri y es muy difícil imaginarla dentro del espacio libertario; y la otra es Zulma Vega, quien varias veces se rasgó las vestiduras por Ritondo, y hoy no encontró -dicen- ningún picaporte que le abra la puerta de LLA.
En el caso de Ravelo, Paterno, Morini, todo indica que se sumarán (Morini ya lo hizo) a La Libertad Avanza.
Julián Amendolaggine, por su parte, es ‘La Legión Extranjera’ y no se pondrá colorado a la hora de buscar cualquier boleto que lo suba al tren ree-leccionario que tiene en sus planes.
El detalle, lo dió por estos días la jefa del HCD, la vicepresidenta del Pejota local Andrea Canestro, quien ‘anunció’ a todos, que no hay espacios disponibles en el edificio para los ‘nuevos’ bloques.
Claro que la presidenta debe tener en cuenta que ese edificio le pertenece al Concejo Deliberante, NO al municipio.
Allí, por ejemplo, funciona una oficina ‘De la Familia’ del Departamento Ejecutivo, que no tiene porqué estar allí; también hay dos oficinas del municipio que utiliza el servicio médico laboral de la municipalidad, que NO debería ocupar el espacio del deliberativo.
¿Se imagina el intendente, que en el Congreso Nacional funcionen oficinas del Poder Ejecutivo, o en la Legislatura, oficinas de la gobernación?
Bueno Canestro. Ud. sabe la respuesta y lo que corresponde hacer.
También tenga en cuenta que el bloque URF ocupa dos espacios abajo, y que el secretario de la presidenta (…) ocupa una oficina (¿?).

Verdad e Investigación

Semanario del Nuevo Milenio creado el 23 de diciembre de 1985 por Jorge Tronqui

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