EL DÍA QUE CFK MANDÓ A «SUTURARSE EL…» AL PARTIDO JUSTICIALISTA
Tras conocerse la condena a prisión de la ex presidente Cristina Kirchner, desde distintos estamentos salieron a patalear por la decisión judicial, pretendiendo hacerle creer a la gente que la Corte Suprema «proscribía» políticamente a la ex jefa de Estado, en vez de reconocer que se condenaba a alguien que saqueó los dineros del Pueblo en miles de millones de pesos.
Pero un detalle que llamó la atención, es el lloriqueo de los Justicialistas -incluyendo a los intendentes- ya que CFK había ninguneado y hasta insultado al partido Justicialista que unos pocos años después, lo presidió a forma de aguantadero, como demostró esta semana.
En 2018 se conoció que durante una investigación judicial contra ella y Oscar Parrilli, ex jefe de la AFI, por supuesto encubrimiento de un mafioso, la Justicia autorizó a ‘pinchar’ sus teléfonos. Y fue el día que Cristina Kirchner mandó a «suturarse el or…» al pero-nismo.
Ningún dirigente del peronismo quiso recordar los desplantes que les hizo la ex presidenta durante tantos años. Y, menos aún, pensar en el audio que se filtró en 2018, de un llamado telefónico entre Cristina y su secretario, Oscar Parrilli, en el que se refería al partido de una manera muy despectiva.
«Hay que armar algo más joven, un sub 40», decía la ex presidenta. Y Parrilli, siempre condescendiente, agregaba: «Yo coincido totalmente, tienen que aparecer caras nuevas. Nosotros tenemos que trabajar para los que vienen, no para nosotros».
«A los del partido los dejemos hablando solo. En absoluto vamos a ir a pelear», decía en aquel momento Cristina, antes de completar con una grosería que se convertiría en uno de los clásicos de su biblioteca de exabruptos: «Que se suturen el ort… Aparte acá nunca le dimos bola al partido. Nunca».
Ahora, desgarrándose las ropas, se quedó en forma muy tramposa, con el partido Justicialista (que tras la confirmación de la sentencia no puede presidir mas) pero eso sí.
Los esclavos justicialistas de la ‘bwana’ salieron a histeriquear ante los periodistas, simulando solidaridad con la condenada.
