SE EXTINGUE EL PRO…
El acuerdo entre el macrismo de CABA y el mileísmo de Adorni, terminó con el PRO cediendo prácticamente todo lo que le quedaba a cambio de muy poco.
La emergencia del espacio liderado por Mauricio Macri, terminó erosionando tanto el electorado como los cuadros internos del PRO.
Muchos dirigentes ‘amarillos’ migraron, y la figura del partido quedó completamente desdibujada en el escenario nacional.
La oferta inicial de La Libertad Avanza consistió en dos lugares en la boleta porteña (puestos 5° y 6°), pero sin mención del nombre, color o símbolos del PRO.
Ni siquiera logró un candidato propio al Senado, solo un suplente.
Milei dejó claro entonces, que no va a ceder liderazgo ni definiciones programáticas.
El PRO aceptó inscribirse dentro de «Alianza La Libertad Avanza» con tarjetas violeta y sin identidad propia.
Lo que mas le dió ‘sabor’ a la pelea pre-electoral, Jorge Macri enfrentando a Karina Milei fue un plato especial, ya que el jefe de Gobierno porteño fue marginado del armado y se le impidió participar activamente en la lista.
Esta debacle electoral tuvo su punto mas álgido en mayo de 2025, cuando La Libertad Avanza se impuso con más del 30 % de los votos en CABA, relegando al PRO al tercer lugar con apenas cerca del 16 %.
Esto movió a una ‘Resignación estratégica’ en la cual el PRO entregó poder simbólico electoral a cambio de poder ingresar al sistema libertario pero con «poco músculo real».
Tras esta situación, vino el «Riesgo de absorción total» desde LLA sosteniendo que «hoy son más poderosos que el PRO» y advirtiendo que «el partido de Macri podría desaparecer si continúa la erosión».
En la práctica y rumbo a las elecciones de octubre, el PRO cedió todo: marca, boleta, identidad, y visibilidad política.
Recibió a cambio, poco más que dos lugares secundarios en una lista dominada por LLA. El acuerdo pareció mas impulsado por la urgencia electoral y no por complementa-riedad política.
Los observadores, por su parte, insisten en que «Existe un alto riesgo de que el PRO quede absorbido por LLA o disgregado internamente».
La conclusión parece clara: en CABA, el PRO sacrificó su legado por muy poco, y la operación electoral podría significar mucho más que una derrota simbólica.
