¿ DEJA DE INSULTAR EL PRESIDENTE MILEI?
Bueno. Parece que finalmente el presidente argentino Javier Milei comenzó a captar los permanentes mensajes críticos hacia su vocabulario procaz y obsceno al anunciar que «discontinuará dicha práctica coloquial».
No está mal pensar que, ante las derrotas políticas que experimentó recientemente, ha tomado conciencia de que debe encarar una estrategia similar a la de «un perro pastor, cuya función principal es ayudar al pastor en el manejo y cuidado del ganado, así como también proteger el rebaño, guiarlo, reagruparlo y mantenerlo unido y buscar a aquellos animales perdidos y acompañar a los enfermos o heridos».
Milei, con su desastroza manera de insultar ante las cámaras, los grabadores, en actos públicos, en seminarios o lo que sea, nunca aceptó que sus actitudes averguenzan al país ante el Mundo, y que él es el único responsable de eso.
Tras las duras ‘palizas’ recibidas en el Congreso en semanas pasadas, es una oportuna decisión para una imprescindible y razonable mutación en pos de lograr la transformación que requiere el país para su futuro desarrollo institucional, político económico y social.
