TRIUNFO DE KICILLOF EN PROVINCIA: EL KIRCHNERISMO LO MINIMIZÓ
El pasado domingo 7, ‘Fuerza Patria’ venció -por varios puntos- a la propuesta presidencial de ‘La Libertad Avanza’ en la provincia de Buenos Aires.
Dicho triunfo solo se le puede acreditar a Axel Kicillof, quien aceptó el desafío de Milei de nacionalizar las elecciones y lo venció en las urnas.
Pero pocas horas después, ese triunfo de Kicillof, que se convirtió en la gran noticia electoral para el peronismo, no fue solo la magnitud del resultado, sino la fría reacción del kirchnerismo frente al mismísimo gobernador bonaerense, al que se intentó mostrar más como «beneficiario de la estructura partidaria que como el verdadero artífice de la victoria».
Lejos de ubicar al mandatario bonaerense en el Centro de la escena, el kirchnerismo prefirió relativizar su rol y atribuir el resultado a «la resistencia de la militancia» o a «la fidelidad del electorado bonaerense al proyecto nacional».

Cristina Fernández de Kirchner y su círculo, evitaron darle un reconocimiento político pleno, reflejando una incomodidad creciente ante el crecimiento de un dirigente que no responde de manera incondicional al dispositivo kirchnerista.
Esta actitud, expuso la grieta interna que hoy atraviesa al peronismo.
Mientras una parte busca abrirse paso con nuevos liderazgos y consolidar figuras con proyección propia, el kirchnerismo intenta retener el control y no ceder protagonismo. En ese marco, la figura de Kicillof aparece tensionada, es al mismo tiempo el gobernador más votado y, paradójicamente, un dirigente al que su propio espacio trata de minimizar.
La contradicción es evidente: el triunfo en Buenos Aires fue el único verdadero capital político que el peronismo pudo exhibir en medio de la ola libertaria.
Pero en lugar de potenciarlo, el kirchnerismo lo administra con mezquindad, dejando a la vista un conflicto de poder que no se limita a la oposición con Milei, sino que fractura las propias bases del movimiento pero-nista.
