INTENDENTES REBELDES: PULSEADA CON KICILLOF Y ‘LA CÁMPORA’ RUMBO A OCTUBRE
Las elecciones de octubre se acercan y, lejos de mostrar unidad, el Peronismo bonaerense exhibe tensiones cada vez más visibles. Axel Kicillof y ‘La Cámpora’ intentan instalar la idea de que conducen el espacio y que «los intendentes deberán alinearse sin chistar», pero en la práctica, el escenario es muy distinto: los jefes comunales ya no creen en la verticalidad del kirchnerismo y analizan cómo jugar para preservar sus distritos.
El gobernador pretende mostrarse como la figura central de la campaña, aunque el poder real en la provincia siempre estuvo en manos de los intendentes.
Son ellos quienes conocen el territorio, controlan las listas locales y deciden hasta dónde acompañar a candidatos que no generan entusiasmo en la gente. Y, si bien ‘La Cámpora’ todavía maneja resortes de poder, hace tiempo que perdió capacidad de disciplinar a los barones del conurbano.
Lo que se palpa en las charlas reservadas es claro: muchos intendentes están cansados de ser rehenes de la estrategia camporista, que prioriza su propia supervivencia antes que la suerte del peronismo en su conjunto.
La consigna de «bajar línea desde arriba» ya no funciona como antes, y varios jefes comunales están dispuestos a cortar amarras si la jugada provincial amenaza con poner en riesgo sus municipios.
En este escenario, Kicillof se equivoca si cree que tiene el poder absoluto sobre el peronismo bonaerense. El gobernador podrá mostrarse como líder de la gestión provincial, pero no logra ordenar a los suyos ni garantizar disciplina interna.
Los intendentes saben que, sin ellos, la maquinaria electoral se paraliza. Y también saben que Kicillof llegó donde está gracias a la estructura que hoy pretende subordinar.
De hecho, algunos jefes comunales ya comenzaron a tejer acuerdos por fuera de la órbita de Kicillof y La Cámpora, buscando respaldos alternativos y asegurando su autonomía política.
Esos movimientos silenciosos son la señal más clara de que la paciencia con el camporismo se agotó y que el poder territorial empieza a jugar su propio partido.
Así, el verdadero desafío de octubre no será únicamente para el oficialismo frente a la oposición, sino también hacia adentro del peronismo. Kicillof y La Cámpora pretenden mostrar que controlan el tablero, pero los intendentes saben que en las urnas manda el territorio.
Y esta vez, difícilmente estén dispuestos a entregar su capital político a un esquema donde ellos ponen los votos y otros se quedan con el poder.
