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LA APUESTA DE MILEI AL EMPLEO PRIVADO POR LA REFORMA LABORAL

En plenos extensos festejos por el desvastador triunfo de Milei el pasado 26/O, en la Rosada se evalúan objetivos a alcanzar con la proyectada nueva reforma laboral. En el Gobierno optaron por hablar de «formalizar» antes que «crear».
También son optimistas al considerar que el «primer gran logro» de las nuevas normas destinadas al mercado de trabajo, estará destinado a agilizar que se vaya formalizando la estructura del mercado laboral, antes que a crear nuevos puestos.
La estrategia se basa en la desregulación y la flexibilización para estimular el crecimiento económico y la generación de empleo.
Los funcionarios de Milei sostienen que «se necesita reformar el mundo del trabajo para que el dinamismo económico pueda estar acompañado del laboral».
Para acompañar el nuevo esquema para el mundo del trabajo, el Gobierno buscará «eliminar además unos 20 impuestos que no aportan demasiado a la recaudación total, para simplificar el sistema tributario y reducir la presión sobre las Pymes y los sectores productivos».
Es importante tener en cuenta que hace quince años que en la Argentina no se crea un solo empleo privado formal en términos netos.
El estancamiento macroeconómico y la sobrerregulación del universo del trabajo llevaron, según la óptica oficial, a una década y media perdida en términos de formalización laboral.
«Ahora, hace falta que las empresas puedan y quieran contratar gente» aseguran desde la Casa de Gobierno.
Para eso, según la lectura que hacen en el oficialismo, «hay que cambiar el marco laboral vigente, porque pone trabas innecesarias a quien desea emprender».
Las pymes son, hoy en día, las que generan el 70 por ciento del trabajo argentino y las que también se encuentran más expuestas al riesgo laboral. Esto hace que tomen menos trabajadores, lo que golpea particularmente a los jóvenes.
Para remediar esto, «se busca impulsar la negociación de los convenios colectivos de trabajo, adecuando los marcos contractuales a la realidad productiva y laboral actual, dejando atrás estructuras vigentes desde hace más de setenta años, fomentando la negociación libre entre las cámaras y los sindicatos, permitiendo que los procesos registrales puedan hacerse de manera digital».
«De prosperar, ya no será necesario contratar un contador o un abogado para montar una empresa o generar un nuevo empleo formal» es la lógica que maneja Milei.
Una de las metas de la reforma será «recomponer el vínculo entre el trabajador y la empresa, porque se considera que está dañado por el exceso de burocracia y litigiosidad».
Para eso, se buscará quitarle poder a los agentes que buscan dañarlo para su propio beneficio, como lo que Milei denomina «caranchos laboralistas, que son capaces de mandar a la quiebra una Pyme con tal de cobrar un juicio».

Verdad e Investigación

Semanario del Nuevo Milenio creado el 23 de diciembre de 1985 por Jorge Tronqui

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