ASOMA LA ‘JUGADA’ DE FIN DE AÑO SOBRE EL DÓLAR, QUE YA TIENTA A LOS MERCADOS Y COMPRADORES
Con un dólar oficial fluctuante en la banda de hasta $ 1.500, la discusión sobre la moneda norteamericana vuelve a dominar el tablero en el tramo final del año. La estacionalidad de pesos por aguinaldos y gastos de fin de año, la normalización paulatina de algunas curvas financieras y la percepción de una calma cambiaria relativa, reabren una pregunta clásica: ¿conviene rearmar estrategias en moneda local para capturar rendimiento antes de que termine 2025?
Esta semana, el escenario cambiario envía señales hacia las tasas en niveles que vuelven a resultar atractivos para apuestas tácticas, mejoras en algunos indicadores de riesgo y un mercado menos enrarecido que meses atrás. Pero a su vez, siguen vigentes elementos condicionantes que pueden invertir la tendencia. Ellos son el comportamiento del tipo de cambio en el régimen vigente, la capacidad de absorber vencimientos sin pagar demasiado premio y la consolidación de los fundamentos fiscales y externos.
Entre oportunidades y cautelas, el cierre del año se perfila como un test crucial: la ventana existe, pero su duración y profundidad dependerán de cuánto aguante la tranquilidad del dólar y de si los pilares macro logran sostenerla. En ese delicado equilibrio, lo que ocurra con la demanda de dinero, la curva de rendimientos y el anclaje de expectativas terminará de escribir el resultado de la carrera.
El mercado de pesos atraviesa una fase de mayor tranquilidad, con tasas nominales en torno al 30% anual. Esto reaviva el interés por que el dólar se mantenga en cauces ordenados.
Los expertos explican que, bajo el régimen cambiario actual, los rendimientos mensuales de instrumentos de corto plazo han mostrado tasas en el rango de 2,5% a 2,7% mensual durante 2025, con potencial de retorno en moneda dura si el tipo de cambio se mantiene en la zona central del esquema.
También apuntaron que el contexto reciente mostró señales de normalización financiera tras el proceso electoral y una mejora en la lectura de riesgo de corto plazo. El cambio de pendiente en la curva en dólares y la compresión parcial del riesgo país sugieren menor probabilidad inmediata de eventos extremos, un telón que también favorece la calma en pesos.
Táctica de fin de año
Con tasas cercanas al 30% anual y mayor demanda estacional de pesos, el tramo corto de instrumentos en moneda local luce como el espacio natural donde se concentra el interés táctico. El razonamiento es explícito: menor duración frente a sorpresas y compatibilidad con un horizonte de semanas más que de años.
En este marco, el monitoreo del precio del dólar es un corrimiento significativo puede convertir un buen devengamiento nominal en un mal resultado en moneda dura.
Para los especialistas, el puente hacia 2026 dependerá de convertir la tranquilidad coyuntural en una mejora de fundamentos: sostener el equilibrio fiscal, administrar vencimientos sin disrupciones y fortalecer el frente externo. Si ese andamiaje se consolida, la estabilidad del dólar ganará probabilidades y las estrategias en pesos tendrán más aire para transitar.
