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COMBATE DE LAGO DEL DESIERTO: EL DÍA QUE CHILE SE RINDIÓ

Los porteños y los chilenos lo denominan «Laguna del Desierto»,pero su nombre real es Lago, además de ser enorme, no es para nada una lagunita. Lo cierto es que en ese lugar, fuerzas argentinas enfrentaron y vencieron a tropas chilenas que usurpaban ilegalmente nuestro territorio.
LAS CAUSAS
A mediados de octubre de 1965, pobladores y Gendarmería detectaron que Carabineros de Chile habían cruzado más allá de los límites históricos e instalado un retén militarizado en el Puesto Arbilla (dentro de la estancia La Florida), izando una bandera chilena a unos 35 kilómetros del confín pretendido
Para la perspectiva argentina, esto constituyó una incursión y ocupación indebida de apro-ximadamente 500 kilómetros cuadrados de territorio soberano en la provincia de Santa Cruz.
Tras las alertas locales y las órdenes impartidas por el gobierno nacional para marcar presencia firme, una sección de gendarmes al mando del alférez Luis Quijano avanzó para constatar la situación y exigir el desalojo del puesto clandestino.
EL COMBATE
La tarde del 6 de noviembre, los hombres de la Gendarmería Nacional rodearon de forma encubierta la casilla de madera donde se guarecían los carabineros chilenos liderados por el mayor Miguel Torres Fernández.
El alférez argentino se acercó y dio la voz intempestiva: «Entréguense porque están ro-deados. Esto es Gendarmería Nacional y es-tán en territorio argentino». Desde el interior y los apostaderos arbolados circundantes, la respuesta no se hizo esperar. Se desató un in-tenso tiroteo en medio del bosque patagó-nico.
En el intercambio de disparos con los fusiles reglamentarios, el despliegue y la superioridad táctica de los gendarmes neutralizaron la resistencia contraria, abatiendo al teniente Hernán Merino Correa e hiriendo al sargento Miguel Manríquez.
Tras el cese del fuego, los efectivos chilenos sobrevivientes depusieron las armas, se rindieron y fueron apresados junto con el rescate del oficial caído. La Gendarmería arrió el pabellón extranjero e izó la bandera celeste y blanca, asegurando el control efectivo del área.
Los prisioneros y el herido chileno fueron trasladados de inmediato a Río Gallegos, siendo liberados a los pocos días por vía diplomática. Para la Argentina, el episodio consolidó temporalmente la custodia de la región hasta que, décadas más tarde en 1994, un tribunal arbitral internacional dio la razón definitiva a los argumentos jurídicos e históricos de la postura argentina sobre el dominio de esas tierras.
Jorge Grau
EL CORRESPONSAL PATAGONICO

Verdad e Investigación

Semanario del Nuevo Milenio creado el 23 de diciembre de 1985 por Jorge Tronqui

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