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EL MAPA DE LA ASISTENCIA SOCIAL QUE DEJÓ EL KIRCHNERISMO EN 2023

Cuando el gobierno de Alberto Fernández dejó el poder en diciembre de 2023, la Argentina había construido una extensa red de transferencias estatales que alcanzaba a millones de personas. El dato político más relevante no es solamente cuántos programas existían, sino hasta qué punto una parte considerable de la población dependía de algún ingreso, complemento o asistencia proveniente del Estado nacional.
No existe una cifra seria que permita afirmar simplemente que había «X millones de perso-nas cobrando planes», porque una misma persona podía aparecer simultáneamente en distintas prestaciones.
Una madre podía cobrar AUH y Prestación Alimentar por sus hijos; un joven podía estar alcanzado por Progresar; y otras prestaciones tenían universos que se superponían.
Por eso, sumar beneficiarios de todos los programas como si fueran personas dife-rentes sería incorrecto.
POTENCIAR TRABAJO, MAS DE
1 MILLÓN DE TITULARES
Era probablemente el programa que mejor representaba lo que popularmente se denominaba «planes sociales».
En octubre de 2023 registraban 1.262.850 de titulares.
De ellos, 962.708 estaban vinculados a unidades de gestión no guber-namentales y 234.498 a unidades gubernamentales.
El beneficio equivalía al 50% del Salario Mínimo, Vital y Móvil y estaba destinado a «personas de la economía popular» que realizaban actividades productivas, laborales o comunitarias. Además, durante 2023 el Gobierno ‘K’ dispuso «refuerzos extraordinarios y bonos».
La documentación oficial calculó para ese año una inversión de aproximadamente $908.889 millones.
Un dato significativo: sólo Potenciar Trabajo tenía una población equivalente a más de 1,2 millones de titulares mensuales.
AUH, 4 MILLONES DE CHICOS
La Asignación Universal por Hijo constituía otro de los grandes pilares de la política social kirchnerista.
En agosto de 2023 había 4.176.173 benefi-ciarios -niños y adolescentes- y aproxi-madamente 2.342.031 titulares adultos.
Los dineros de los contribuyentes, ‘bancan-do’ las ganas de tener hijos de un sector de la sociedad la cual «de trabajar no hablar…».
La AUH no era un invento del gobierno de Alberto Fernández. Había sido creada durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, en 2009, y posteriormente quedó incorporada al sistema de asignaciones familiares.
Tampoco resulta técnicamente correcto lla-marla simplemente «plan social»: se trata de una asignación no contributiva de la segu-ridad social, destinada fundamentalmente a hijos de personas desocupadas, trabajadores informales y otros grupos comprendidos por la normativa.
‘ALIMENTAR’, CASI 2 MILLONES Y MEDIO DE BENEFICIARIOS
Otro gigantesco componente era la entonces denominada Tarjeta o Prestación Alimentar.
En abril de 2023 el propio Gobierno informó que alcanzaba a 2.458.238 titulares y tenía impacto sobre aproximadamente cuatro millones de niños y adolescentes.
La recibían hogares comprendidos por la AUH, la Asignación por Embarazo, AUH por dis-capacidad y determinadas pensiones para madres de siete hijos o más.
Y aquí aparece claramente el problema de sumar números: buena parte de esos 2,45 millones también cobraba AUH. No eran necesariamente 2,45 millones de personas adicionales.
PROGRESAR: 1,7 MILLONES
DE BECARIOS
A mediados de 2023 el Gobierno reconocía más de 1,7 millones de beneficiarios de las Becas Progresar.
El programa comprendía cuatro grandes líneas: Progresar Obligatorio, Progresar Supe-rior, Progresar Enfermería y Progresar Trabajo. Su finalidad era «ayudar econó-micamente a jóvenes para terminar la educación obligatoria, cursar estudios supe-riores o realizar formación profesional».
Por eso tampoco corresponde clasificar auto-máticamente a sus 1,7 millones de bene-ficiarios como «planeros»: eran becas educa-tivas, aunque implicaban otra transferencia mensual del Tesoro hacia los hogares.
Alrededor de esos grandes programas funcionaba una estructura mucho mayor: Asignación por Embarazo, pensiones no contributivas, programas alimentarios, Monotributo Social, Banco de Herra-mientas, políticas para la economía popular, programas de primera infancia y distintos mecanismos de asistencia y promoción social.
El Ministerio de Desarrollo Social informó, por ejemplo, que durante 2023 el Monotri-buto Social atendió un promedio trimestral de 941.687 titulares y adherentes con cober-tura de salud al 100%, además de otros 205.637 con tratamiento diferencial del 50%.
Pero no pueden sumarse todos estos registros para afirmar que había diez, doce o quince millones de «planeros», porque existe una enorme superposición entre programas y porque varios beneficios corresponden a niños y no al adulto que efectivamente recibe el dinero.
La trampa kirchnerista era fantástica: ma-quillar el despilfarro de los dineros del Es-tado ante un falso populismo que hizo caridad con los impuestos de los contri-buyentes, obteniendo así réditos políticos a la hora de los votos.
No todos eran pobres permanentes, no todos estaban desempleados y, funda-mentalmente, no todos eran personas dis-tintas.

Verdad e Investigación

Semanario del Nuevo Milenio creado el 23 de diciembre de 1985 por Jorge Tronqui

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