¿PORQUE EL ESTADO DEBE PAGAR EL ABORTO DE QUIENES PREFIRIERON NO PREVENIRLO?
Formalmente. ya se inició el debate en el Congreso por la llamada ‘Ley Herodes’, que permitirá matar bebés aún no nacidos al amparo de la Democracia.
El argumento central que sostienen quienes apoyan el aborto, es «el derecho de la mujer a decidir libremente sobre su cuerpo».
A nivel mundial, se considera una de las máximas injusticias que amparan las leyes de aborto en el planeta, como es degradar a una segunda categoría, la existencia de un individuo de la especie humana por el solo hecho de que su supervivencia depende de la madre.
Ella es, efectivamente, dueña de su cuerpo, pero su propiedad no se extiende al territorio corporal de otra persona.
La libertad de hombres y mujeres a decidir sobre su vida sexual y reproductiva, a esta altura no está en cuestión, sino hasta el momento en que su ejercicio anula la libertad y la dignidad de otro.
¿Por qué debe reconocerse a la libertad y los derechos de quien puede sostenerse sobre sus pies, un estatus superior al de quien se prepara silenciosamente para comenzar a respirar con sus propios pulmones?
En esta dirección, el propio y lamentable ministro de Salud de la Nación Ginés Gonzále García, directamente planteó que «Quien no ha nacido, no es persona, es un fenómeno». «Acá no hay dos vidas, solo una, la de la madre, lo otro es un fenómeno» justificó increíblemente el ‘médico’ quitándole al ser humano en gestión en el vientre de su madre, toda posibilidad de reconocimiento a una vida.
«Un fenómeno…» dijo el ministro sobre los bebés en gestación.
Los defensores del aborto han resuelto una forma simple y categórica, de desconocer la vida y los derechos de un ser humano en gestación: negar su condición de persona, a lo que el lamentable ministro sanitario se sumó sin ningún prurito…
Más allá de las miles de páginas que han escrito científicos, filósofos y juristas para demostrar el inicio biológico, constitucional y social de la persona, se debería plantear una pregunta, incluso a Ginés: «¿Ud. o algún conocido suyo, tuvo la posibilidad de llegar hasta este momento de su vida sin haber pasado por el útero de su madre? ¿Conocemos a algún ser humano que se haya saltado la etapa de gestación?».
La discusión también sobre que el aborto servirá para salvar la vida de la madre, debe desestimarse ya que la prohibición del aborto, no ha impedido ni antes ni ahora que los médicos practiquen, de manera legal y abierta, las terapias necesarias para salvar la vida de la madre.
El aborto está definido como una acción que busca impedir que un embrión o feto continúe con su desarrollo intrauterino, categoría en la que no caben los tratamientos que, practicados con otro objetivo, pueden generar la interrupción de un embarazo.
Hay en vigencia una ley que respalda dicha práctica en una persona violada, o cuya vida corra riesgo por la gestación, o en resguardo de personas que no tuvieron la capacidad mental de dirimir que estaban haciendo una acción sexual que derivaría en embarazo.
Todos los médicos consultados sobre este punto han sido categóricos: a ninguna mujer con riesgo de muerte se le niega el tratamiento adecuado para salvar su vida, aun cuando si por causa de su aplicación se interrumpa un embarazo.
Otro de los argumentos esgrimidos por la movida de los pañuelos verdes, es de una pobreza que no se condice con la profundidad del origen y reconocimiento de la vida humana.
Con plata también puede accederse a numerosos otros ‘bienes’ como la prostitución infantil, la compra de la virginidad de adolescentes asiáticas y los crímenes por encargo.
¿Les parece a los defensores del aborto como expresión de ‘igualdad’ que, para ‘emparejar la cancha’, también se legalicen?
Un Estado de Derecho debiera, más bien, hacer cumplir la ley y castigar a quienes la transgredan; y los gobiernos aplicar todas las políticas sanitarias y sociales para que quienes no tienen recursos, cuenten con asesoría y tratamientos de anticoncepción efectivos lo que, de hecho, se hace en todos los consultorios del país pero que -evidentemente- a un gran sector de la población femenina, poco le interesa…
También los defensores de la ‘Ley Herodes’ explican a quienes quieran escucharlos, que el aborto es para «compensar una violación».
Nadie es indiferente ante un delito que atropella de la manera más brutal la intimidad de una mujer ni ante la repulsión que nos genera imaginar la violación de una hija.
Con la misma delicadeza que reconocemos en esa niña o mujer a una víctima que necesita apoyo muy especial, deberían preguntarse por qué un delito deleznable debe justificar la interrupción de una vida; y por qué tan a menudo nos quedamos con la sensación de que para el gobierno, es más urgente legalizar el aborto por violación, que la persecución penal sin tregua contra el violador.
RECHAZO RELIGIOSO
El rechazo al aborto en nuestra cultura, también debería ser un tema religioso.
Toda persona que se diga a sí mismo «cristiano» o que crea en Dios en cualquiera de sus formas, debería tener en claro que mas allá de la campaña sobre «los derechos de la mujer sobre su propio cuerpo», se están pisoteando los derechos de un ser humano que late en el vientre, que no pidió ser concebido sino que fue producto de la insensatez, descuido y lujuria de aquellas mujeres que dan rienda suelta sus instintos o simples ganas, sin cuidarse, sin prevenir… Total, después ‘matamos el bebé y listo…’.
¿Y ENCIMA, CON NUESTROS IMPUESTOS DEBEMOS PAGAR
LA MUERTE DEL BEBÉ?
En los umbrales de una casi segura aprobación, direccionada por un Gobierno que busca los votos ‘de donde vengan’, golpea fuerte el planteo de no entenderse porque con nuestros impuestos, se debe pagar el aborto de una mujer que tuvo sexo sin cuidarse. El aborto no es un método anticonceptivo. Nadie la obligo a «abrirse de piernas para quedar embarazada», ni el tipo que la poseyó se cuidó para no dejarla embarazada o contagiarle cualquier enfermedad.
El aborto legal y gratuito, existe para todos los casos que lo están pidiendo como argumento, violación, malformación con riesgo de la madre etc.
Ahora si los que «lucen pañuelos verdes» prefieren comprarse una cerveza en lugar del preservativo, no es culpa del Estado como para pagarle el aborto.
En todo caso la educación sexual y los métodos anticonceptivos hasta la pastilla del día después sería obligación del Estado..
En definitiva no solo se pide legalizar el aborto -que es un negocio para muchos y con plata- sino que además el Estado pague y garantice a los pobres el aborto (más negocio).
Lo irónico de esto es que las abortistas, si hubiesen sido abortadas no estarían pidiendo por el aborto!


