¿NUEVA MODALIDAD?: ENTIDADES AHORA SON BAILABLES CON RECITALES…
La semana pasada vimos, azorados, que una capilla dependiente del Obispado de Quil-mes, tan pimpante se convirtió en un ‘boliche bailable’ que tuvo como cierre de la bochin-chera noche, un recital de «Los de Maranaho». El municipio asegura que el cura del lugar fue notificado sobre la ‘prohibición del evento’, pero el mismo igual se desarrolló como si nada. Nadie lo paró…
Dicen inclusive que el ‘organizador’ del ruidoso evento habría sido un conocido comerciante de la calle 132, ex concejal el mismo…
Pero ahora surgen que una sociedad de fomento está organizando exactamente el mismo tipo de eventos bailables con recital.
Se trata de la sociedad de fomento ‘Rigolleau’, ubicada esta vez sobre Av. Dardo Rocha entre 14 y 15.
Hay quien señala como ‘coordinadora’ del ‘festival’ a la hija de un extinto concejal oficia-lista -como el anterior- lo que plantea ciertos interrogantes, por demás interesantes…
Por ejemplo, para que participen los conjuntos ‘invitados’ hay que pagarles obvio.
Seguramente la sociedad de fomento no podrá -en forma legal- manejar esos dineros para esas operaciones, lo que plantea que probablemente la encargada de dicha cita musical realice algún tipo de ‘contrato’ con la entidad vecinal, dejando para la misma alguna regalía por el alquiler.
¿Como se justifica ésto ante la Municipalidad de Berazategui? El evento posiblemente sirva para que funcione un buffet, lo que demandaría la constancia del REBA (Registro para Expendio de Bebidas Alcohólicas) elemento que se le pide a bares, pizzerías, restoranes y bailables habilitados. ¿Como entra el REBA acá?
En el caso de producirse disturbios y que -ojalá no- pero si hubiera heridos o circunstancias peores ¿Como zafa la institución de su responsabilidad? Porque no puede cederse la misma ‘por contrato’ a los organizadores, por tratarse de una entidad vecinal.
¿Como se determina si el lugar es apto para ese tipo de eventos?
Matafuegos, baños higienizados, elementos incombustibles inífugos, para evitar el llamado ‘efecto Cromañón’ habilitado por los Bomberos de la Policía Bonaerense de Hudson y por Defensa Civil, capacidad del local controlada, etc…
¿Todo ésto está hecho?
La incursión de políticos, ex concejales o familiares de ex concejales parecieran ahora tener ‘acceso directo’ a todo ésto.
El año pasado, un concejal en actividad logró el ‘permiso’ para un autocine en Hudson, que terminó siendo punto de recitales, bailables de DJ’s y otras actividades rodeadas de desbordes, droga, alcohol, peleas y otros problemas que pudieron involucrar ante la Justicia al propio municipio de Berazategui.
Ahora, todo deriva a las sociedades de fomento, clubes y hasta iglesias…
Vamos por mal camino pareciera no?

