MAL CAMINO DON ENRIQUE…
Cuando una persona -que se precia de ser ‘de bien’- ante imputaciones públicas (sobre su trabajo o su gestión) responde con cuestiones privadas de esa gente, demuestra, sin dudas, que al no poder aclarar con la verdad, ensucia con las mentiras.
Hablar públicamente de su ‘dignidad’ u ‘honor’, implicaría aclarar con transparencia, las supuestas ‘mentiras’ de que se siente objeto, pero cuando se ve que comienza a pegar en lo privado, lo familiar, deja su firma en que no tiene códigos, no tiene dignidad, y no puede eludir el dedo señalador de la comunidad, confirmando así que es verdad lo que de él se dice, y que ataca en lo privado como recurso para dañar al que lo muestra en offside…
