AQUEL VIERNES 7 DE MARZO DE 1952…



Lo que debe ser, posiblemente, la página mas negra y mas triste en la historia de los Bomberos Voluntarios de la región, se escribió aquel viernes 7 de Marzo de 1952.
Fue antes del mediodía de esa fecha, cuando se produjo un gigantesco incendio en Fcio. Varela. Recuerdan los familiares de quienes perdieron sus vidas en la tragedia, que faltaban pocos minutos para el mediodía cuando en el depósito de combustibles de Italo Bernardi, en San Juan N° 380 del vecino distrito, estalló un camión cisterna producto de una soldadura que se hacía muy cerca del mismo.
En el galpón también se almacenaban tubos de gas y oxígeno, lo que representaba un riesgo mayor, ya que el recalentamiento de los mismos podía convertir aquello en un polvorín.
Desatado el fuego, pronto se expandió encendiendo los gases que emanaban del soldador empleado por un operario que se hallaba en el lugar cromando llantas para bicicletas. Cuando el agua comenzó a escasear y el incendio se tomó incontrolable, se pidió apoyo a los Bomberos Voluntarios de Berazategui, quienes acudieron al siniestro en dos dotaciones ; al llegar, encontraron un camión absolutamente bajo el dominio del fuego. Y allí, lamentablemente, se produjo una gran explosión que regó combustible y hierro candente a varios metros a la redonda, alcanzando plenamente al bombero Vicente Senzabello, al ayudante de segunda Rubén Parrillo, al bombero Ismael Antognoli y al bombero Roberto Rosende.
Senzabello y Parrillo, convertidos en teas humanas, fallecieron de forma casi inmediatas, sin llegar a recibir auxilio; Rosende fue trasladado en ambulancia al Hospital de Quilmes donde murió cuatro días después y tras una larga agonía de quince días murió la cuarta víctima Ismael Antognoli.
El 7 de marzo debería ser declarado Día Especial en honor a los bomberos voluntarios, pero lejos de eso, en los últimos tiempos ni las autoridades municipales ni los concejales, siquiera acompañan los actos conmemorativos.
Abrazamos a las familias de aquellos que, gratuitamente y por vocación, perdieron sus vidas porque lo sentían, porque ser bomberos para ellos era una forma de vida. !
