¿ SEGURO QUE AXEL Y CRISTINA ESTÁN PELEADOS..?
La pulseada entre sectores encontrados, dentro de la Legislatura y la propia Casa de Gobierno de la provincia, por la firma por parte de Axel Kicillof, del decreto desdoblando las elecciones para cargos provinciales de las nacionales, marcaría una nueva etapa en la crisis interna peronista, donde la tensión entre los seguidores del gobernador y el aparato cristinista creció bastante desde que días atrás, la senadora provincial Teresa García -incondicional de Cristina- presentó un proyecto de ley para establecer elecciones concurrentes, es decir simultáneas, lo que fue interpretado en la gobernación como un acto de agresión por parte de la expre-sidenta y de su aliado Sergio Massa.
La base de observación política bonaerense, se ajusta sin dudas sobre el apoyo de unos 44 intendentes bonaerenses al Movimiento al Futuro, propuesta que conduce Kicillof quien pretende el adelantamiento de las elecciones provinciales.
El mandatario provincial busca quedarse con el grueso de las candidaturas a senadores y diputados provinciales, además de concejales.
Ésto abre un camino distante de la dos veces condenada ex presidenta del país, que planta al gobernador distanciándose de Cristina y del aparato del PJ bonaerense que regentea Máximo Kirchner.
Si esto ocurre, la ‘jefa’ sufriría un golpe tal vez irreparable a su autoridad, y debería replegarse a tratar de mantener la lapicera para las candidaturas a diputados nacionales.
Tal como están hoy las cosas y si no se llega en la Legislatura a un acuerdo para suspender las PASO, éstas se realizarán el 13 de julio y las generales, en una fecha de septiembre.
Con estos plazos y de no haber cambios, kicillofistas y cristinistas deberían presentar sus listas a mediados de mayo, por lo cual la colisión sería inminente.
PERO… NO ESTÁ TODO DICHO
Pero «dos meses son una eternidad en la política argentina».
Javier Milei y la Corte Suprema de Justicia podrían correr en auxilio de Cristina.
Esto ocurriría si el máximo tribunal confirmara la condena a la expresidenta en la causa Vialidad y ordenara su detención, obviamente domiciliaria.
La conmoción que esto podría provocar, obligaría a que el peronismo en su conjunto, se «solidarice con su presidenta».
Una situación como ésta, podría empujar a un acuerdo entre ella, Kicillof y Massa y desactivarse así la guerra interna pero-nista.
De ocurrir esto, Cristina conseguiría una nueva épica y se empezaría a hablar del futuro conflicto judicial si ella intenta ser candidata a diputada nacional.
En definitiva, la jefa pasaría a ser la figura excluyente del peronismo y Kicillof quedaría en segundo plano.
Algo muy conveniente para La Libertad Avanza, que necesita una vez más polarizar la elección con una Cristina sumamente desgastada en lugar de enfrentarse al surgimiento de un nuevo liderazgo, que no cargaría con la mochila de la corrupción ni con los excesos de ella.
También hay que contemplar que si, como todo parece, el kirchnerismo gana en mayo en la Ciudad con Leandro Santoro, Cristina tendrá un excelente argumento para fortalecerse en su pulseada con Kicillof.
