MASSA, EL ‘PROPUESTO’ PARA LLEGAR AUNQUE SEA, AL 2023…
Las chances de evitar el ocaso del kirchne-rismo y la inevitable derrota del Frente de Todos, se incrementaron primero, con el llamado ‘capítulo Batakis’.
Seguramente no hubo un solo argentino que entendiera que lo de la ex ministra –que estuvo 3 semanas en el ministerio financiero- era una ‘jugada’ tan vacía como la presencia de Cerrutti en conferencia de prensa.
Quedaba mas que claro que Silvina Batakis sería de ‘transición’ hacia una figura de mas peso. Solo que -evidentemente- ella no lo sabía…
Estaba en EE.UU. negociando con el FMI en Wall Street, cuando el mundo entero ya sabía que le habían sacado la silla…
De ser la ‘esperada’ ministra, terminó siendo gerenta de un banco.
Inicialmente, la respuesta a la lamentable jugada de Argentina en Estados Unidos, fue un billete norteamericano informal que llegó a los 350 pesos, un Riesgo País por arriba de los 3000 puntos, la caída de bonos soberanos, desabastecimientos parciales e incrementos en varios alimentos.
El manotón de ahogados de la ministra Bata-kis a su viaje a Estados Unidos -con el fin de tener encuentros con David Lipton del Tesoro, Kristalina Georgieva (FMI) y em-presarios- no arrojó resultados positivos y dejó flotando en el aire el concepto de la «sostenibilidad fiscal», eufemismo de ‘ajuste’ para las organizaciones políticas y sociales que ya habían salido a cuestionar las medidas de Batakis, y que adelantaron, persistirán en el reclamo de un Salario Bási-co Universal.
Y ahí llega el segundo capítulo.
El triunvirato de poder del FdT, conformado por CFK, Alberto F. y Sergio Massa daba uno de los últimos golpes para respirar aunque sea un ‘poquito’ de aire en medio del ahogo en que ellos mismos se sumieron, producto de la pelea de Cristina y Alberto.
Sin tener la mas mínima base en Economía de un país, de repente Sergio Massa no solo se alza con el ministerio financiero de la na-ción, sino con otros dos ministerios, qui-tándole prácticamente lo poco que le queda-ba al presidente…
Fiel a la tradicional historia peronista, intentaron demorar la toma de decisiones y salir a denunciar intentos de desesta-bilización, pero ésto no le sirvió de mucho al Frente de Todos, que ya entendía que la única posibilidad de frenar el cimbronazo era encarar un cambio drástico en la confor-mación del Gabinete nacional.
En medio de la imparable crisis que vive el país -producto de la pelea por el poder entre Cristina y Alberto- el presidente intentó bajar el enojo de los movimientos sociales que reclaman el Salario Básico Universal -que salió como promesa desde la Casa Rosa-da- los movimientos sociales piden -todos- sumarlos al bono de $ 11.000 que los Fer-nández anunciaron solo para el Movi-miento Evita y que se pagaría en principio, este viernes 5 de agosto.
Paralelo a ello, el presidente convocó a los go-
bernadores provinciales en medio de la tormenta.
13 gobernadores solamente asistieron, quienes exigieron urgentes medidas y solu-ciones.
Aún sabiendo ya que Massa sería ‘super-ministro’, los mandatarios se retiraron sin hacer declaraciones.
Los pocos operadores albertistas que quedan en la Rosada, salieron a decir que «sólo se trataron temas referidos a las provincias».
Pero los mismos colaboradores presiden-ciales luego deslizaron en off que entre la senadora Kirchner y el Primer Mandatario, se negociaban diferencias que surgían de Al-berto Fernández.
El desastre de renuncias en el Gobierno -que dejaron casi solo el presidente- superaba los tiempos primiciales del periodismo.
La renuncia de Gustavo Beliz a la secretaría de Asuntos Estratégicos, lugar al que fue designada Mercedes Marcó del Pont, que a su vez dejó la AFIP en manos de un alfil de CFK: Carlos Castagneto.
A Alberto lo dejaron aparecer como ‘ar-mador del nuevo gabinete’, algo que nadie, absolutamente nadie «se tragó», pero se dijo que «El presidente Alberto Fernández decidió reorganizar las áreas económicas de su gabinete para un mejor funcionamiento, coordinación y gestión».
Y así, se unificaron los ministerios de Econo-mía, Desarrollo Productivo y Agricultura,
Ganadería y Pesca, incluyendo además las relaciones con los organismos internacionales, bilaterales y multila-terales de crédito.
El nuevo «superministerio» quedó a cargo de Sergio Massa.
Batakis fue al Banco Nación, lugar del que fue reemplazado Eduardo Hecker, quien se enteró que era despedido en medio de un acto público. Daniel Scioli, el funcionario más activo desde su asunción en el Ministerio de Desarrollo Productivo, mantuvo una reunión con Alberto Fernández en su despacho que duró una hora y media, y pese a su pulgar en alto al salir del encuentro, fue notificado de su salida, ante la cual pidió volver a la embajada argentina en Brasil.
Todas estas jugadas, enroques, reemplazos y manotazos de ahogados, intentarán despejar la idea de que «se cambian cosas para no cambiar nada», pero tiene como principal objetivo desde el peronismo, llegar con posibilidades al 2023…
