MILEI Y LA CONVOCATORIA QUE NADIE LE CREE
Javier Milei volvió a convocar a los gobernadores a «una mesa de diálogo». Sin embargo, la propuesta llegó teñida de desconfianza: Nadie en las provincias cree que el Presidente vaya a cumplir con lo que prometa.
El problema es de credibilidad. Milei ya demostró que usa las convocatorias como puestas en escena más que como instancias reales de construcción política.
El famoso «Pacto de Mayo» quedó en el olvido apenas se apagaron los flashes, y las promesas de obras, fondos y federalismo terminaron siendo ‘humo’.
Lejos de tender puentes, el Presidente se encargó en estos meses de «dinamitar toda relación institucional»: insultó a gobernadores, los acusó de «extorsionadores» y hasta amenazó con dejar a las provincias sin recursos básicos.
Con ese historial, el llamado al diálogo suena más a un manotazo de ahogado que a un gesto de apertura.
Además, Milei habla de consenso mientras aplica un modelo de ajuste brutal que ahoga las finanzas provinciales. Pretende que los mandatarios firmen su programa a libro cerrado, sin margen de debate, como si se tratara de un acto de adhesión forzada y no de una negociación política seria.
En definitiva, la nueva convocatoria presidencial es vista como otra puesta en escena para ganar tiempo y legitimidad, no como un verdadero camino de acuerdos.
Los gobernadores lo saben: Milei promete federalismo, pero gobierna con látigo y chequera vacía.
Por eso, la desconfianza no es un capricho: es el resultado directo de la propia conducta del Presidente, que quemó todos los puentes antes de volver a golpear la puerta.
Los gobernadores ya no compran humo.
