Sacudido porque le levantaron la cosecha antes de poner en marcha el tractor, el Viejo Vizcacha quedó en chiripá justo cuando empieza a refrescar, lo que lo llevó al malhumor… bah… como siempre…
Y ahí nomás, el conocido sotreta comenzó a levantar polvareda de todas las formas posibles, inclusive apuntándole a algún parrero ‘el pueblo, creando historias de arrestos y prisiones que si bien eran mentiras, hasta parte del gauchaje que suele escuchar la propaladora terminó creyendo, y hasta asegurando que era endeveras…
No faltan los chasquis que justifican a don Vizcacha aduciendo que el mismo añora sus tiempos en el fortín ‘Arana’, donde revoleaba rebencazos y chisporroteos a diestra y siniestra, y ahora que se quedó sin filo… en la cosechadora, no para de azuzar para ver si logra que le manden patacones e -inclusive- dicen que quiere frenar que lo fleten de la toldería que okupa desde hace añares… ¡ Huija !viejo