Alto nivel de preocupación registran los mercados, a raiz de las constantes subas de los precios de los dólares libres, sumado ello a la confirmación oficial de que en mayo, la inflación siguió en un nivel alarmante de 5,1% mensual y la baja cantidad acumulada de reservas que dispone el Banco Central.
En el último informe mundial de ‘Focus-Economics’, en el que más de 40 economistas de bancos y consultoras nacionales y extranjeras señalan los diferentes problemas que afronta la Argentina y que alarman para los próximos meses, dada la tendencia a imparable suba en la cotización de la moneda estadounidense.
El consenso de los analistas consultados, es que «el dólar mayorista llegará a diciembre que viene, a los $158,5, cerca de $1,61 por arriba respecto a los pronósticos realizados en mayo pasado, para el mismo período».
Ello representaría una devaluación de 54,3% para todo el año.
«El peso debería perder más terreno en el futuro, en medio de la sostenida impresión de dinero y una consiguiente alta inflación» asumen los expertos encuestados.
De hecho, la cifra más elevada proyectada por todos los economistas para el dólar ma-yorista a fin de año, es la que determina la consultora LCG, creada por Martín Lous-teau, cuyo pronóstico es de $176,9 para fin de 2022.
Si llega a cumplirse esta estimación más alarmista, la devaluación para todo el corriente año sería de hasta 72%.
Esta posible depreciación del peso, no es pa-ra nada disparatada, debido a que es un número muy cercano al consenso de inflación de 68,5%, previsto para todo 2022 por los analistas relevados por FocusEconomics.
Más allá del nivel que alcance la cotización del dólar en los próximos meses, los expertos consideran que «el Gobierno acelerará la depreciación de la moneda, debido al atraso cambiario que se ha ido acumulando en los últimos dos años por la aceleración de los precios de la economía».
Y se estima que esto se debe a que «en todo el 2021, la cotización del tipo de cambio solo avanzó un 22%, mientras la inflación fue más del doble».
En tanto, durante casi la primera mitad de 2022, el dólar mayorista estuvo subiendo de precio un 19%, una cifra que se ubica por debajo respecto al más de 30% de inflación acumulada en el mismo período.
Incluso, algunos analistas ya están alertando que «la suba de precios de la economía puede llegar a tocar el 80% durante todo el corriente año».
«Está todo en revisión y al alza, sobre todo con los movimientos cambiarios vistos en los últimos días. El horizonte que se puede analizar es muy corto y fin de año queda muy lejano, y no está la situación para hacer pronósticos en este momento» apuntó Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores.
«Los dólares de las exportaciones no alcanzan para acumular reservas y en los próximos meses se viene el desafío de enfrentar fuertes pagos de importaciones de gas y sostener las importaciones para mantener la actividad económica, a la par que la liquidación del agro se reducirá por el fin de la cosecha gruesa», resume Isaías Marini, de Econviews.
Al respecto, agrega que «el Gobierno tiene dos opciones: apretar más el cepo y ahogar la actividad económica. O bien, acelerar la devaluación del tipo de cambio para evitar un mayor retraso, pero eso echa más nafta a la inflación». Para los economistas, el Banco Central tampoco tiene margen para atrasar más el precio del dólar, en un contexto de escasas reservas netas.
Lorena Giorgio, economista jefe de Equilibra, sobre el panorama indicó que «también se espera para los próximos meses una devaluación en torno al 4% mensual y una inflación con un piso en 75%, con riesgos que se pueda acelerar más».
«El Banco Central tiene escaso margen para convalidar un ritmo de devaluación signi-ficativamente más elevado que el actual, a los efectos de frenar la apreciación cam-biaria. Esto, de por sí, contribuye a agregarle combustible a la inflación y a cristalizar una mayor inercia hacia adelante» resaltó Santiago Manoukian, de Ecolatina.
El BCRA viene «racionalizando su política cambiaria con una aceleración en la devaluación, aunque esto sigue resultando insuficiente para interrumpir la apreciación cambiaria, la cual roza el 20% en el último año y medio».