EL MALTRATO ANIMAL COMO ALARMA SOCIAL
El Colegio de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires llamó urgente a «un cambio de perspectiva ética, psicológica y educativa» frente al creciente maltrato animal.
Los aberrantes hechos de maltrato animal de público conocimiento, ocurridos en Bahía Blanca, donde dos personas atacaron a patadas en plena calle, a un coipo (nutria crio-lla) matándola despiadadamente, han vuelto a poner sobre la mesa una realidad urgente.
Desde el Colegio de Veterinarios manifes-taron su repudio, pero también «convocamos a la comunidad veterinaria y a la sociedad en general a ir más allá de la indignación: es imperioso transformar este dolor en un cambio profundo de perspectiva sobre la vida animal».
Como profesionales de la salud, los veteri-narios «somos testigos directos de las conse-cuencias del trato erróneo que el ser humano dispensa, muchas veces por negligencia y otras por crueldad, a los animales. Histó-ricamente se los ha considerado objetos o propiedades».
«Hoy, la ciencia y la medicina veterinaria respaldan la sintiencia animal: los animales son seres con capacidad de experimentar do-lor, sufrimiento, miedo y bienestar. Reconocer esto nos obliga a deconstruir viejos hábitos de dominación y avanzar hacia una convi-vencia basada en el respeto y el derecho a una vida digna» afirma el CVPBA.
El maltrato animal no es un hecho aislado ni un problema menor «de animales». Desde una perspectiva psicológica y socio-lógica, la crueldad hacia los animales es un síntoma de alarma social.
Quien ejerce violencia sobre un ser inde-fenso carece de los mecanismos básicos de empatía y control de impulsos.
Por lo tanto, detectar, denunciar y permitir el correcto accionar de las autoridades ante el maltrato animal no es solo un acto de justicia hacia los animales; es una medida de prevención sanitaria y de seguridad para toda la comunidad humana.
«Nuestra profesión nos coloca en la primera línea de defensa. El veterinario no solo cura un cuerpo herido; es un actor clave de la Sa-lud Pública que detecta alarmas sociales y psicológicas en el entorno familiar de los pa-cientes», señalan desde la institución.
Para alcanzar una solución real, resulta indispensable el accionar de la Justicia, encargada de determinar las responsabi-lidades y las resoluciones correspondientes en este caso en particular.
Sin embargo, el verdadero cambio de fondo es de carácter educativo.
El CVPBA enfatiza «la necesidad de un giro cultural que comience en las aulas y en los hogares».
«Educar en la empatía y el respeto por los animales desde la infancia es la herramienta más poderosa que tenemos para construir ciudadanos no violentos. Entender el cuidado de un animal como una responsabilidad afectiva y biológica, y no como un capricho o una posesión descuidada, es el verdadero ca-mino hacia la prevención» puntualizó el Cole-gio de Veterinarios.
«Por todo esto, desde el Colegio de Veterina-rios de la Provincia de Buenos Aires reafir-mamos nuestro compromiso con el concepto de ‘Una Sola Salud’ donde la salud humana, la animal y la ambiental están interconec-tadas, e instamos a la comunidad a compro-meterse activamente, revisando críticamen-te los tratos cotidianos hacia los animales y canalizando las denuncias correspondientes ante las autoridades pertinentes» destacó la institución veterinaria de Buenos Aires.
