MILEI SE VISTE DE ‘AMARILLO’: CON SANTILLI DE JEFE DE GABINETE, EL GOBIERNO QUIERE MEJORAR SU VAPULEADA IMAGEN
Ahora, Milei se viste de amarillo. Diego Santilli, como jefe de Gabinete, muestra que Karina Milei intenta relanzar un gobierno que perdió imagen y credibilidad.
La política tiene gestos que valen más que cien discursos. Si finalmente Javier Milei decide colocar a Diego Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete, no será simplemente un cambio de nombres: será la admisión de que el experimento libertario puro ya no alcanza para sostener la gobernabilidad. Será, además, el lanzamiento oficial de una nueva etapa: La Libertad Avanza con sello PRO.
Durante la campaña, Milei construyó su identidad enfrentando a «la casta». Mauricio Macri era parte de ese universo, y el PRO aparecía como uno de los responsables de la decadencia argentina.
Dos años después, el Gobierno necesita exactamente a quienes prometía jubilar políticamente.
No por convicción ideológica, sino por necesidad.
La eventual llegada de Santilli no es casual. Es uno de los dirigentes más pragmáticos del PRO, con vínculos aceitados con gober-nadores, intendentes y legisladores.
Donde Guillermo Francos administró consensos mínimos, Santilli buscaría recons-truir poder territorial.
El problema es que esa tarea implica reco-nocer que el oficialismo nunca logró cons-truirlo por sí mismo.
Del «que se vayan todos» al gobierno de los reciclados.
Hay una ironía imposible de ignorar. El Pre-sidente que llegó prometiendo dinamitar el sistema termina recurriendo a uno de los dirigentes más emblemáticos del macris-mo bonaerense para intentar salvar su admi-nistración.
La foto sería elocuente: Milei entregando la llave de la coordinación política al mismo espacio que durante meses fue acusado de representar el fracaso de las últimas déca-das.
No se trata solamente de sumar experiencia. Se trata de aceptar que sin estructura, sin in-tendentes y sin operadores políticos, el relato antisistema tiene fecha de venci-miento.
EL VERDADERO OBJETIVO: GANAR LAS ELECCIONES
El eventual desembarco de Santilli tampoco puede leerse aislado del calendario elec-toral.
La Casa Rosada necesita transformar una gestión desgastada en una coalición compe-titiva.
El PRO aporta dirigentes, fiscales, finan-ciamiento, vínculos empresariales y pre-sencia territorial donde La Libertad Avanza todavía es débil.
En otras palabras, Milei busca convertir su gobierno personalista en un frente electoral capaz de conservar el poder.
La pregunta inevitable es ¿qué obtiene el PRO a cambio?.
Mucho más que algunos cargos. Obtiene la posibilidad de volver al centro del escenario después de meses de crisis interna.
Mientras Patricia Bullrich ya gobierna dentro del oficialismo, la incorporación de Santilli terminaría de sellar una integración que hace apenas un año parecía impensada.
Pero ¿Quién absorbe a quién? El interrogante político no es menor.
¿Es Milei quien se fortalece incorporando al PRO? ¿O es el PRO el que termina condicionando el rumbo del Gobierno?
Porque detrás de un eventual jefe de Gabinete no llega solamente un funcionario.
Llega una forma de hacer política, de nego-ciar, de construir acuerdos y de administrar conflictos. Exactamente aquello que el Presi-dente juró desterrar.
El costo del pragmatismo, toda administración necesita adaptarse. Eso forma parte del ejer-cicio del poder.
Pero también es cierto que cada giro tiene un costo político.
La incorporación de Santilli podría darle al Gobierno mayor previsibilidad institucional, pero también profundizar la decepción de aquellos votantes que eligieron a Milei precisamente porque prometía gobernar sin los dirigentes tradicionales.
El Presidente apostaría a que los resultados económicos compensen esa contradicción. Sin embargo, en política las contradicciones suelen acumularse más rápido que los éxitos.
RELANZAMIENTO CON SABOR
A MACRI
Diego Santilli al desembarcar en la Jefatura de Gabinete de la Casa Rosada, el mensaje es difícil de disimular: el relanzamiento del Gobierno libertario tendrá cada vez más color amarillo.
Ya no alcanzará con hablar de «las fuerzas del cielo».
La nueva etapa dependerá, en buena medida, de las viejas estructuras de la política que Milei prometió reemplazar.
Y quizás allí resida la mayor paradoja de su presidencia: el hombre que llegó para romper el sistema hoy necesita apoyarse en uno de sus principales arquitectos para intentar sobrevivir políticamente.
