Si bien ya varios hechos de inseguridad habían trepado en la escala de enojos del intendente Patricio Mussi, la muerte de la comerciante Gertrudis Rojas en la verdulería de 149 entre 11 y 12 fue literalmente ‘la gota que rebasó el vaso‘.

Mussi, visiblemente enojado, cruzó fuerte al ministro de Seguridad provincial Cristian Ritondo, reclamando «el envío de personal y móviles» al distrito. Patricio Mussi ya había demandado a la cartera de Seguridad que «le restituya a Berazategui el personal que después del Operativo Sol y otros movimientos policiales, habían reducido la presencia de uniformados en nuestras calles«; en algunas oportunidades y como ensayando un ‘acercamiento‘, la Provincia ya había preguntado al Jefe Comunal qué necesitaba fundamentalmente el partido de Berazategui, a lo que el intendente pidió literalmente «mas seguridad» ya que el distrito carece de móviles como para brindar aunque sea una mínima cobertura, además de no contar con una fuerza que marque presencia en un partido con mas de 400.000 habitantes.

El ministro Ritondo, en mas de una oportunidad, había accedidode palabra‘ a la solicitud de Mussi, pero -según fuentes consultadas- nunca llegó al partido de Berazategui ni la policía necesaria ni los móviles reclamados.

Dicen los que escucharon el fuerte cruce, que Patricio Mussi no se habría ahorrado epítetos para con el ministro, ya que -según fuentes municipales- «si la Provincia hubiera cumplido, posiblemente hoy Gertrudis seguiría viva...».

Conociendo el carácter del Jefe Comunal (recordar su cruce con la gente de Edesur) es posible que «hayan entendido» que Berazategui está cansada de las promesas incumplidas por Ritondo y por la gobernadora Vidal.