Ya habíamos advertido de la brutal paliza que el edil (Unidad CiudadanaGaspar Fernández había propinado, en el 4to piso del municipio, a un coordinador del CAV, Jorge Vazquez, a raíz de un problema personal.

No solo Fernández desfiguró al agredido, sino que lo conminó a renunciar al municipio (él lo había hecho ingresar, aseguran) y que renunció, sino que desplegaron una serie de ‘aprietes‘ para que los mas de 10 testigos -todos empleados comunales– que presenciaron u oyeron el escándalo y la paliza propinada no abran la boca, recordándoles que «somos de KoLiNa…» aseguran algunos.

Gaspar Fernández aceptó delante de sus pares –en reunión de bloque– la agresión, pero –cobardemente, para no perder la banca– aseguró que el incidente se produjo «en el barrio…» aún sabiendo el concejal que hay mas de 10 testigos del hecho en el cuarto piso del Edificio Municipal.

Sería cuestión, simplemente, que si alguien quiere saber la verdad, vaya hasta el 4to piso a inquirir la verdad, porque ciertamente, encubrir ésto -como están haciendo sus pares– no es ni mas ni menos que tapar un deleznable hecho de agresión de un concejal, dentro de un municipio, dejando ante todos los empleados que de una u otra forma vieron, la amarga sensación de impunidad solo por pertenecer a una de las organizaciones kirchneristas que van cayendo en el ocaso político, en muchos casos, por gente como el concejal Fernández